La opinión de una estudiante y una docente acerca del bullying nos da a conocer un panorama acerca de esta problemática, que nos permite entender por qué es un problema grave en la sociedad en la que vivimos, y que nos hace pensar si le podemos encontrar una solución. Ruth Acosta, estudiante de la Escuela Superior de Comercio, quien ha visto como a varios de sus amigos los acosaban y los maltrataban, y Carla Ruffinatto, docente de 4° y 5° en una escuela privada, quien vive muy cerca este tipo de hechos de violencia, opinaron acerca del tema y su relación con los medios de comunicación.
“Uno de los problemas más importante en lo que se refiere al bullying es
la influencia que tienen los programas de televisión sobre los agresores,
quienes pueden ser insensibilizados por estos programas, lo que genera que
estos pierdan todo respeto con respecto a la víctima, y los agredan sin
importarles si la otra persona sufre un daño, ya sea psicológico, mental o
físico”, aseguró Ruffinatto.
“Las novelas, los programas de espectáculos, los dibujitos animados,
entre otros, hacen que los televidentes piensen que eso está bien, que se debe
hacer siempre, y cada vez generan más violencia en ellos”, afirmó Acosta.
“Hay medios que utilizan el amarillismo como forma de comunicación, y
generan información falsa, lo que genera el odio de las personas hacia otras, a
tal punto de llegar a generar hechos de violencia”, sostuvo la docente,
mientras que para la estudiante, “el chismerío también puede llegar a generar
estos casos de bullying, provocando mucha bronca en la sociedad, lo que se
traduce en estos hechos”.
El recurso más utilizado para intentar solucionar este problema es la
difusión de diversas campañas anti-bullying, con el objetivo de terminar con
este grave problema, aunque, para Acosta, "todavía falta mucho para
extinguir totalmente estos actos de violencia de la sociedad, pero puede
lograrse". “No todos los medios se hacen eco de estas campañas, y algunos
no sólo no les dan importancia, sino que siguen fomentando esta problemática, y
la siguen enquistando en la sociedad”.
En la actualidad, existe una ley Anti-Bullying, sancionada en el año
2013, cuyos objetivos son "garantizar el derecho a una convivencia
pacífica, integrada y libre de violencia física y psicológica, orientar la
educación hacia criterios que eviten la discriminación, fomenten la cultura de
la paz y la ausencia de maltrato físico o psicológico, promover la elaboración
o revisión de las normas de las jurisdicciones sobre convivencia en las
instituciones educativas, estableciendo así las bases para que estas últimas
elaboren sus propios acuerdos de convivencia y conformen órganos e instancias
de participación de los diferentes actores de la comunidad educativa,
establecer los lineamientos sobre las sanciones a aplicar en casos de
transgresión de las normas, impulsar estrategias y acciones que fortalezcan a las
instituciones educativas y sus equipos docentes, para la prevención y abordaje
de situaciones de violencia en las mismas, promover la creación de equipos
especializados y fortalecer los existentes en las jurisdicciones, para la
prevención e intervención ante situaciones de violencia, desarrollar
investigaciones cualitativas y cuantitativas sobre la convivencia en las
instituciones educativas y el relevamiento de prácticas significativas en
relación con la problemática".
Según Ruffinatto, "la sanción de esta ley no tuvo la difusión que
merecía, como así tampoco la puesta en práctica de la misma. Hay gente que no
sabe que esta ley ya funciona en nuestro país, y eso se debe a la
desinformación que proponen varios medios de comunicación". Para Acosta, “pareciera
que algunos medios de comunicación se proponen el uso de esta desinformación,
para seguir generando odio y bronca en esta sociedad, y lograr que los
habitantes de la misma opinen lo mismo que ellos y odien a los que piensan
distinto a lo que ellos sostienen”.
Para finalizar, la docente agregó que “este problema podría tener
solución si es que los medios cambian su forma de informar a la gente, sin
necesidad de recortar la información, y no utilizando la misma para dividir a
las personas que consumen esa información”, en tanto que Ruth Acosta propuso “terminar
con la tergiversación de los hechos, e informar de manera correcta las cosas
tal como ocurren, sancionando a esos medios que utilicen esa información para
beneficio propio”.

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